Estado de Sitio
Moneda única, una idea que renace
Viernes, 27 de mayo de 2022Por Marcelo López Álvarez.

El Ministro de Economía del Brasil Paulo Guedes sorprendió en Davos al replantear la posibilidad de crear una moneda única entre Brasil y Argentina para saltar las complicaciones que atraviesa (y perduraran) el comercio internacional en medio del conflicto bélico y las alteraciones post pandemia.

La idea de Guedes no es la primera vez que se pone sobre la mesa, pero parecía ya abandonada hasta que ayer en la ciudad suiza aseguró que "Creo que veremos, probablemente, el peso-real" y previó el escenario de moneda única tiene un horizonte de unos 15 años a partir de la nueva lógica y mecánica de los mercados mundiales de commodities y energía.

La idea ya había sido esbozada por el propio presidente de Brasil en su visita a la Argentina de 2019 y tiene a su vez adeptos en las filas del Partido de los Trabajadores de Lula que tienen ya escrito un plan de mediano largo plazo para crear una moneda única regional pero no de uso masivo sino para el comercio regional que evitaría el uso del dólar.

Paulo Guedes

La fórmula de crear monedas o generar situaciones de intercambio saltando el dólar no es nueva, de hecho es lo que hoy hace la Argentina con los swap chinos que permiten comerciar con el país asiático en su moneda.

La sensación que queda después de la exposición de Guedes es que su idea va en ese mismo sentido, una moneda que se utilice para las transacciones comerciales entre ambos países saltando de esa manera la dependencia del dólar y generando condiciones propias de comercio entre la región sin mirar las variaciones de la macro norteamericana.

Si se tiene en cuenta que Argentina es el principal socio comercial de Brasil, la idea parece perfectamente aplicable.

En el momento en que Jair Bolsonaro lo planteó ante Mauricio Macri el especialista en monedas Miguel Yasuyuki Hirota escribía en El País de Madrid; "Es obvio que la unión monetaria facilita comercios entre los países que comparten el mismo medio de intercambio. Nadie duda de que el euro es muy conveniente para los turistas que vienen a España desde otros países de la Eurozona, ya que no necesitan ni calcular la tasa de cambio ni ir a cambiar la moneda de su país, y que el uso de la misma unidad de cuenta facilita transacciones, ya que no se corre ningún riesgo de que suba o baje la moneda, impulsando así la integración regional. Otro hecho muy significativo es que, como la Eurozona tiene un tamaño económico comparable al de EE UU, esta moneda única es mucho más resistente a las especulaciones que cada una de las nacionales. Merece la pena mencionar que la libra esterlina y la corona islandesa, al ser de economías menores, tuvieron que vivir ataques especulativos respectivamente"

Y agregaba que "El primer paso para la unión monetaria sería, desde luego, crear un mecanismo para obligar que todos los estados candidatos cumpliesen criterios de convergencia, similares a los que se les imponen a todos los países que quieran adoptar el euro en términos de la estabilidad de precios, de la situación de las finanzas públicas (déficit público anual y deuda pública), del tipo de cambio y del tipo de interés a largo plazo. Como hemos visto aquí, se les exigiría a los bancos centrales acabar con inflaciones, reducir la deuda pública y mantener el tipo de cambio, pero me temo que ningún país sudamericano esté realmente dispuesto a someterse a este régimen"

El experto deja claro que conoce bien las vicisitudes latinoamericanas, tanto que agregaba "Otro paso importante sería crear otro mecanismo que sirva para impedir la acumulación de dinero en algún lado de la zona monetaria en detrimento del resto, o sea evitar que las zonas más industrializadas se enriquezcan mientras que otras regiones sigan perdiendo liquidez sin poder recuperarla. El mejor redistribuidor de la riqueza ha sido el Estado mediante la recaudación de impuestos en zonas más prósperas y el gasto en áreas menos favorecidas con el fin de equilibrar la economía nacional, pero la falta de organismos similares dentro de Mercosur correría el riesgo de que se reprodujese la misma situación que describió Eduardo Galeano al inicio de su obra maestra Las Venas Abiertas de América Latina: "La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder"".

Como se ve el análisis está planteado pensando en una moneda de uso común y masivo y no para una de uso exclusivo para el intercambio comercial que bien podría ser el primer paso para una unión monetaria total con el paso del tiempo.

Otro dato a tener en cuenta, como bien plantea Guedes, es que las circunstancias mundiales parecen haber cambiado definitivamente a partir de la pandemia y el conflicto internacional que excede a lo bélico de Rusia y Ucrania sino que se extiende mucho más hasta el enfrentamiento comercial y político entre Estados Unidos y China o entre Occidente y Oriente.

Estas nuevas situaciones abren la puerta a nuevas alternativas de comercio internacional y entre ellas, como bien plantea el Ministro brasileño, buscar nuevas formas de solventar esos intercambios saltando la preeminencia del dólar y la necesidad de los países de hacerse de la moneda norteamericana para poder solventar su comercio internacional y sus métodos de producción.

El debate promete ser más que interesante y ahora habrá que esperar la reacción de las autoridades argentinas en un escenario que además parece ya inexorable para que el próximo presidente del Brasil sea Luiz Ignacio Da Silva, alguien que se sabe tiene una relación con Argentina y una visión de integración latinoamericana bien distinta a la de Jair Bolsonaro.


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