Monumentos patrióticos de la era de Tito en la ex Yugoslavia
Jueves, 13 de enero de 2022

Treinta años después de que se iniciara la disolución de Yugoslavia, aún permanecen en pie en los rincones más insospechados los Spomeniks, monumentos patrióticos de la era de Tito que homenajeaban las gestas socialistas y la lucha contra el fascismo. Entre la arqueología y el parque de atracciones abandonado.

Monumento situado en Sisak (Croacia), proyectado por Želimir Janeš.
Alzados entre los años cincuenta y ochenta en Yugoslavia, durante el régimen del mariscal Tito, estos monumentos pretendían homenajear la resistencia partisana ante la ocupación nazi y proyectar el sueño de un pueblo socialista unido. Es habitual encontrar estos memoriales deslocalizados a miles de kilómetros entre Eslovenia, Bosnia, Serbia, Croacia, Kosovo, Montenegro y Macedonia inmersos en las montañas, siendo tan espectacular su brutalismo pop como lo remoto de su emplazamiento.

Conjunto, compuesto por tubos metálicos y firmado por Petar Krsti, en Bratunac (Bosnia-Herzegovina).
Levantados como espectros en el límite de los espacios poblados por humanos, en los márgenes, los que siguen en pie permanecen hoy siendo el símbolo de una promesa de futuro que no llegó a cristalizar. Como un recuerdo robado o un futuro secuestrado, los Spomeniks son algo así como hauntologías (el carácter espectral de ideologías del pasado) materiales que devienen fantasmas vivientes de otra era.

Situado en la localidad eslovena de Ilirska Bistrica y diseñado por Janez Lenassi, está construido en lo alto de una colina y conmemora a 284 partisanos caídos.
Cruce de hoy y de ayer, los pies de un Spomenik son el lugar por el que durante una mañana confluyen las caras afligidas de un grupo de hijos y nietos recordando al abuelo caído en la guerra con una familia entera de celebración campestre, cocinando un bosanski lonac, el plato típico bosnio.

Construido en Jasenovac (Croacia), está ubicado en un antiguo campo de exterminio donde murieron más de 80.000 personas.
Bajo el Spomenik, las coronas de flores que marchitan a distintos ritmos, las inscripciones conmemorativas grabadas en décadas varias y el bosanski lonac cociéndose a la lumbre constatan el paso del tiempo más allá de las estaciones: solo el bosque es testigo del largo periodo necesario para la recuperación colectiva después de los desastres de las guerras.

Este complejo enclavado en Kadinjaa (Serbia) fue financiado por los ciudadanos.

Este Spomenik se sitúa en Ostra (Serbia). Representa al pueblo levantando el brazo. A pocos metros se construyó una iglesia ortodoxa.

Conocido como "el francotirador", este monumento en Popina (Serbia) fue ideado por Bogdan Bogdanovi.

Josip Tito, presidente de Yugoslavia hasta su muerte, inauguró en 1967 este monumento en la ciudad croata de Podgari.

Construido en Petrova Gora (Croacia), fue abierto en 1981 y nunca se concluyó.

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