Exportadores en problemas: importaciones con topes de pagos menores al 50% y demoras de hasta 90 días
Miércoles, 13 de octubre de 2021
Por: Miguel Flores - @floresisuani

Por si le faltara algún dolor de cabeza al sector exportador mendocino con el faltante de envases de vidrio, sobre llovido, mojado. Es que la temporada comercial también se complica con los problemas de las empresas para conseguir autorización para importar insumos a través del denominado SIMI (Sistema Integrado de Monitoreo de Importaciones), con demoras de entre 60 y 90 días que se agudizan con el recorte de los montos autorizados a pagar como anticipos a proveedores.

Un diagnóstico informal muestra que, además del déficit de 30 millones de botellas para vino, la agroindustria suma otros 70 millones de unidades entre tomate y frutas en conserva (65% aproximadamente) y productos olivícolas (aceite y aceitunas en fresco). Situación ya de por sí difícil que se agudiza con el menor tope a los pagos anticipados (de hasta u$s 1 millón a u$s 250 mil en algunos casos, y hasta cerca de u$s 100 mil) que promete ralentizar todavía más las entregas.

La imposición surge de un cálculo en cierto modo aleatorio, que combina la incidencia en la balanza comercial de la actividad, con el perfil y nivel de producción de la empresa. Y como sea, complica cualquier previsión comercial.

"A la gran preocupación que son las botellas y frascos se agrega otra piedra más en el camino con los nuevos mínimos. La realidad es que no hay divisas, pero en vez de evitar su salida debería incentivarse el ingreso. El 80% de lo importado va a producción y el resto es para consumo. Por eso, sin una política económica clara es difícil evitar medidas como esta", analizó Mario Bustos Carra, gerente de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo, que encaró un relevamiento al respecto sobre unas 220 empresas de la región.

De la olivicultura a la metalmecánica: las gestiones 

Los exportadores se debaten entre stock 0 de frascos de 200grs y aprovechan un saldo mínimo de los de mayor capacidad (500 grs) equivalente a un mes en el mejor de los casos como sucede con las botellas. Y mientras aguardan las soluciones prometidas (ingreso de envases importados y reactivación de cristalerías locales), empiezan a lidiar con escasez de "vestidos" para las botellas, como reconoce Armando Manzur, de Asolmen (Asociación Olivícola de Mendoza), que representan 4 de cada 10 de los 25 millones de unidades requeridos por la industria.

La problemática es diversa y amplia. Por estos días, una importante aceitera local aguarda el OK de Nación para poder hacerse de botellas para fraccionar su productos. Por su parte, el sector metalmecánico sufre a su manera las mismas restricciones, desde la restricción a las autorizaciones de importación o SIMIS (Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones, las ex DJAI) hasta el monto mínimo habilitado para pagar en dólares para asegurarse el o los insumos necesarios.

Según el secretario de Comercio e Industria de la provincia, Alejandro Zlotolow, "es algo temporal y en la práctica las SIMIS que se están autorizando son muy pocas, frente a lo cual hay empresas que piden ayuda. Resulta un tema complejo que hay que ver caso por caso: nos preocupan los insumos para producir, que son un montón de situaciones, desde botellas hasta insumos para metalmecánica, como repuestos y autoelevadores". 

  En medio de esa coyuntura difícil, luego de 90 días Electromecánica Bottino logró habilitación para el ingreso de paneles ignífugos que requiere la fabricación de sus equipos. Pero además, se le impuso un límite al pago de anticipo de importación de u$s 114.000, casi 40% de lo habitual.

"Los niveles de producción llegan a niveles prepandemia, y eso conlleva importar lo necesario, pero el Gobierno busca priorizar la balanza comercial. Lo que normalmente lleva 45 días ahora insumió 90 días, y en este caso particular la firma necesita hasta 300 mil porque los componentes no se fabrican en el país y tampoco se despachan con carta de crédito. Esperamos que se libere más cupo, sino se van a incumplir contratos afectando a la cadena de entrega", evalúa Mariano Güizzo, titular de Asinmet, la cámara que analizará hoy en asamblea el impacto en la actividad.

En tanto, desde el Gobierno mendocino acusan una suerte de "pasamanos" entre funcionarios del Ministerio de Desarrollo Productivo que lidera Matías Kulfas. Desde cierta apertura inicial a los planteos concretos que se convierte en dilaciones y "silencio de radio" a la hora de una respuesta final (agilización de plazos o emisión de SIMIS), entre las áreas de los colaboradores de Kulfas, como el secretario de Pymes, Guillermo Merediz, y su par de Industria y Gestión Comercial, Ariel Schale.

Plan de contingencia y críticas

"El año pasado hubo que importar pasta de tomate. Ahora tenemos demoras de más de 60 días en insumos para tambores de metal y bolsas ascépticas para envasado de pulpa de fruta que obligó a las empresas a adaptarse. Recién empiezan los pedidos de hojalata, que puede ser un reemplazo para el vidrio en el caso de tomate triturado y ya llegan con nuevas listas de precios".

Leandro Roldán, gerente de Cafim (Cámara de la Fruta Industrializada de Mendoza) hace una reseña del impacto de las restricciones en un rubro clave de la economía provincial, que ahora espera el habitual pronóstico de cosecha pos-heladas tardías del IDR (Instituto de Desarrollo Rural) para planificar su esquema de costos de la temporada.

Para Roldán "ninguna empresa tiene previsto importar botellas, porque por más que se facilitaran las SIMIS está el problema logístico. Al menos ahora el resto de los insumos ya están asegurados, aunque no sabemos si puede haber algún  inconveniente con la maquinaria y sobre todo que puede pasar en la temporada que viene ".

En definitiva, para lo que queda del 2021 los exportadores mendocinos deberán amoldarse a estas condiciones, aunque no huelgan las críticas al recorte de anticipos. "Todo requiere pago anticipado, ya sea por requerimiento del proveedor, por desconfianza en el sistema de pagos del país, o por el tipo de cambio. Con esto el Gobierno te hace perder el crédito más barato que existe, que es el del proveedor", resume Bustos Carra.

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